Como se esperaba, elecciones presidenciales no sirvieron para sacar a Honduras de la crisis política

Golpe de estado en Honduras

Asi fue la farsa electoral en Honduras

En las primeras horas de este lunes, y tras conocerse los resultados iniciales, algunas capitales no movieron un centímetro sus posiciones -como Caracas y Buenos Aires-; otros emitieron una opinión menos ambigua a la de los días previos, pero sin hacer claridad, y otros, en cambio, asumieron una posición, como Colombia, que desde la Cumbre Iberoamericana de Estoril (Portugal) hizo saber que reconocía el resultado porque fue un proceso con “una alta participación, sin fraude, inobjetable”.

Fuentes diplomáticas coincidían en que dentro de la cumbre, Brasil lideraba el grupo de países cuya intención era condenar abiertamente el proceso. Como lo dijo el domingo en la noche el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, “bendecir las elecciones convocadas por un Gobierno de facto sería un señal peligrosa que daría luz verde a otros ‘aventureros’y generaría inestabilidad política”.

‘Si hay que cambiar’

Pero con el paso de las horas, el discurso fue menos radical. El influyente Marco Aurelio García, principal asesor de Lula, llegó a decir que algunos “gestos” de Lobo, y la tasa real de participación en los comicios podrían conducir a “cambios” en su postura de considerar “ilegítimo” el proceso: “Si Brasil considera que tiene que cambiar de posición, cambiará de posición”, declaró.

García negó que sus palabras significaran un reversazo, pero hay elementos a tener en cuenta:Represion en Honduras

“Por un lado, consideramos la elección ilegítima, pero si hubiese tenido una fortísima participación popular, tampoco podríamos ser indiferentes”.

Según el Tribunal Supremo Electoral, la participación superó el 60 por ciento, pero el bloque de resistencia zelayista dice que no superó el 40.

El funcionario brasileño, inclusive, llegó a comentar que la restitución en el poder del depuesto Manuel Zelaya, que fue un punto de honor para muchos de los países iberoamericanos, podría dejar de ser una condición. “Eso lo deberá decidir el propio presidente Zelaya”, dijo.

En una línea intermedia se situó España, que en un hábil juego semántico dijo, a través de su canciller Miguel Ángel Moratinos, que no reconocía las elecciones, pero tampoco podía ignorar los resultados.

Paso adelante

Al otro lado de las posiciones estaba Estados Unidos, que saludó las elecciones: “Aún queda una tarea importante para restaurar el orden constitucional, pero hoy el pueblo hondureño dio un necesario e importante paso adelante”, dijo el portavoz del Departamento de Estado.

En la misma onda estuvo el ex mediador e la crisis, el presidente costarricense Óscar Arias, quien emprendió una campaña para que los comicios sean reconocidos: “Hay un nuevo elemento, hay un presidente que ha sido elegido. En las próximas horas, o días se va a decidir si las elecciones fueron aceptables (…) La comunidad internacional que reconoció las elecciones en Irán, que no fueron limpias, con fraude (…) también en Afganistán”, debería aceptar las de Honduras.

En lo que parecen coincidir varios países es en que Lobo, el nuevo actor político de esta crisis, con el peso que da el casi millón de votos que consiguió, debe convocar un gobierno de unidad nacional.

Y con sus declaraciones de ayer, aún emocionado con su triunfo, pareció inclinar su gobierno hacia una de las posiciones que dominan la escena latinoamericana: “Que nadie se atreva a meter las narices (…) Que ni Chávez ni nadie se atrevan a meter las narices en Honduras”, advirtió.

Al otro lado de Tegucigalpa, en el sector donde está ubicada la embajada de Brasil, un Zelaya, con cada vez menos cartas a su favor, intentaba convencer de la ilegitimidad de los comicios por, segun él, su escasa participación (ver recuadro) y el hecho de ser convocadas por un gobierno golpista.

Manuel Zelaya no aceptará las elecciones aunque fuera restituido en el poder

Esto equivaldria a “blanquear” el golpe de Estado, afirmó su canciller Patricia Rodas.

Por eso, el depuesto presidente de Honduras no aceptará las elecciones del domingo aunque sea restituido en el poder antes de que asuma el derechista Porfirio Lobo el 27 de enero.

“No acepta ningún acuerdo para su restitución si esto sirviera para blanquear el golpe de Estado militar. Las elecciones no ocurrieron bajo condiciones constitucionales sino bajo profunda violencia y represión”, dijo Rodas en el balneario portugués de Estoril, donde representa a Zelaya en la XIX Cumbre Iberoamericana.

La canciller de Zelaya calificó de “farsa electoral” los comicios en que ganó el derechista Porfirio Lobo al señalar que el abstencionismo fue superior del 65%, aunque señaló que es un “actor político” que debe ser tomado en cuenta en un diálogo nacional.

“El proceso electoral es espurio, es ilegal es inaceptable, pero los actores políticos al igual que el movimiento social son reales y deben ser parte de cualquier acción en la que se tengan que sentar a dialogar todos los sectores”, subrayó.

Los gobernantes de 22 países de Iberoamérica que asisten a la cumbre no lograban un consenso sobre las elecciones, por lo que una declaración especial sobre Honduras no calificará los comicios, admitió Rodas.

“Las elecciones están recogidas en la declaración de manera general porque lo que ha recogido la cumbre, lo único que aceptan los jefes de Estado son los informes respectivos pero no se pronunciará al respecto”, manifestó.

No obstante, la canciller hondureña destacó que la Cumbre condenará el golpe de Estado que sacó del poder a Zelaya el 28 de junio, exigirá la restitución del orden democrático y el cese de la violación de derechos humanos, en lo que ya ha coincidido la comunidad internacional.

“Se está haciendo el esfuerzo de crear una nueva plataforma de la comunidad internacional que respalda el proceso por la vía pacífica y dialogada, que reconoce que en Honduras no existe una institucionalidad democrática y hay que construirla, que reconoce que eso pasa por la restitución del presidente”, añadió.

Rodas dijo no percibir cambios de posición en los gobiernos que rechazaron previamente las elecciones y señaló que los países como Costa Rica, Panamá y Colombia, que las reconocieron, se plegaron a Washington.

No obstante, gobiernos iberoamericanos que rechazaron como ilegítimas las elecciones hondureñas, como Brasil, España y El Salvador, se declararon dispuestos el lunes a evaluar las iniciativas que tome Lobo para restaurar la democracia en Honduras.

El Tiempo

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